Diario Itinerante de un Navío Compartido


Patio de la casa vieja

Escrito el 25 de diciembre de 2013.


Lo bueno de llegar trasnochado a la casa de los viejos es que me puede llegar a cautivar el canto de un bicho-feo desde el cafeto, y el aire fresco de la mañana me puede seducir para unos mates y unas fotos del patio de mi niñez.

El negro hermoso ese se llama Indio, mi perro que todos los días me da una lección, perdonándome a diario muchas cosas, entre otras haberlo abandonado cuando me fui a Europa. Escribo esto y lo veo dormir profundamente, pataleando mientras sueña que corre, algo que ya no puede hacer.