Diario Itinerante de un Navío Compartido


Oh melancolía….

Escrito el 29 de junio de 2009.


No hay manera de hablar de esta canción sin pisar terrenos delicados, compartidos, íntimos, recientes. Hace unos días escribí un post hablando del fallecido Eduardo Lagos, uno de estos días me voy a adelantar y voy a hacer un homenaje en vida del maestro mayor de la canción hispano-americana, para mi no hay otro, Silvio Rodríguez.

El tema es que hoy escuchaba su canción “Oh melancolía”, una obra maestra de la metáfora, la escuchamos, 1988, Silvio Rodríguez, Oh melancolía, señora del tiempo, beso que retorna como el mar, oh melancolía, rosa del aliento, dime quién me puede amar.

 

Oh Melancolía

Hoy viene a mi la damisela soledad
con pamela, impertinentes y botón
de amapola en el oleaje de sus vuelos.
Hoy la voluble señorita es amistad
y acaricia finalmente el corazón
con su más delgado pétalo de hielo.

Por eso hoy
gentilmente te convido a pasear
por el patio, hasta el florido pabellón
de aquel árbol que plantaron los abuelos.
Hoy el ensueño es como el musgo en el brocal
dibujando los abismos de un amor
melancólico, sutil, pálido cielo.

Viene a mí, avanza,
viene tan despacio,
viene en una danza
leve en el espacio.

Cedo, me hago lacio
y ya vuelo, ave.
Se mece la nave,
lenta como el tul,
en la brisa suave
niña del azul.

Oh melancolía, novia silenciosa,
íntima pareja del ayer.
Oh melancolía, amante dichosa,
siempre me arrebata tu placer.
Oh melancolía, señora del tiempo,
beso que retorna como el mar.
Oh melancolía, rosa del aliento,
dime quién me puede amar.