Diario Itinerante de un Navío Compartido


Narración del horizonte

Escrito el 8 de marzo de 2009.


En algún día nublado se me habrá ocurrido escribir, la realidad quiso latir este destino doblado.

En algún día nublado
se me habrá ocurrido escribir,
la realidad quiso latir
este destino doblado.

Como nunca había hablado
quemaba hasta el intestino
su verdad, que en el camino
nunca había contestado.

Yo no se escribir en verso
ni la verdad me endurece,
y es lo que a mi me parece
haciendo frente a lo adverso.

Tampoco los agresores
que la van de distraídos
tapándose los oídos
pa’ no escuchar los tambores.

Ellos, que adoran el oro.
Ellos, los mismos de siempre,
que mandan a la curtiembre
las verdades y el tesoro.

Amar a los seres vivos,
amarnos entre nosotros,
tanto miedo hemos juntado
en este circo perdido?

El trinar del alimoche,
el quechua puro del huayno,
el relincho de los zainos
del monte a la medianoche.

El cóndor de la montaña,
y el bramar del río bravo
que rompe entre los esclavos
reflejando sus entrañas.

El viento entre las barriadas
va de norte y vuelve río,
va de río y vuelve oeste,
como bien dijo Tejada.

Y el viento, ….el viento
que nos trae latitudes
sin pedirnos nada a cambio
de sus lejanas virtudes.

Juglar desde la distancia
hondo respirar del monte
que me narra el horizonte
de mis recuerdos de infancia.

En algún día nublado
se me habrá ocurrido escribir,
el corazón con su latir
me hizo sentir obligado.

Y no habré cambiado mucho
con unas pocas palabras,
que escribí medio quebrado
sin querer parecer ducho.

Hoy por hoy no pido nada
si bien sería un alivio
sentir algún aire tibio
en medio de esta cruzada

Quizás un solo reflejo
desde el sur y sus dos lunas
de fiel color aceituna,
y un trago de vino añejo

Marcos