Diario Itinerante de un Navío Compartido


Las cosas que nos inspiran y el ruido blanco

Escrito el 25 de enero de 2015.


Bueno, hoy estaba mirando una nota que me dejó un amigo y me llamó mucho la atención. Y me quedé pensando....; que me parece que tenemos que tratar de hacer un poco mas dos cosas, ponernos en contacto con nosotros mismos, y ponernos en contacto con cosas que nos inspiren y que nos iluminen la vida. Hay tanto ruido blanco en todos lados...

La nota es una carta a los padres de los alumnos ingresantes al Conservatorio de Boston, por Karl Paulnack, Director de la División de Música.

La fuente de la nota es este link, la nota allí está en ingles.

https://www.bostonconservatory.edu/music/karl-paulnack-welcome-address

Les dejo un poco de música que alguna vez me inspiró para acompañarlos mientras léen, alguna vez escribí un post con esta canción, el 11 de febrero pero del 2010.

 

Carta de Bienvenida de Karl Paulnack

Uno de los temores más profundos de mis padres, sospecho, es que la sociedad no me valoraría adecuadamente como músico, que no iba a ser apreciado. Tuve muy buenas calificaciones en la escuela secundaria, yo era bueno en ciencias y matemáticas, y ellos se imaginaron que como un médico o un investigador químico o un ingeniero podría ser más apreciado de lo que sería como músico. Todavía recuerdo el comentario de mi madre cuando anuncié mi decisión de inscribirme en la escuela de música, ella dijo: “estás desperdiciando tus resultados del SAT!” En algún nivel, creo yo, mis padres no estaban seguros de cual era el valor de la música, cuál era su propósito. Y les encanta la música: se escuchaba música clásica todo el tiempo. Ellos simplemente no tenían muy claro su función. Así que permítanme hablar sobre eso un poco, porque vivimos en una sociedad que pone la música en la sección del periódico “artes y entretenimiento”, y la música seria, de esa que sus hijos están a punto de iniciar, no tiene absolutamente nada que ver con el entretenimiento, de hecho, es lo contrario de entretenimiento. Déjame hablar un poco acerca de la música, y cómo funciona.

Una de las primeras culturas que articuló cómo la música funciona de verdad eran los antiguos griegos. Esto les va a fascinar: los griegos decían que la música y la astronomía eran las dos caras de la misma moneda. Astronomía era vista como el estudio de las relaciones entre los objetos observables, permanentes y externos, y la música como el estudio de las relaciones entre objetos ocultos, invisibles e internos. La música tiene una manera de encontrar las grandes piezas móviles invisibles dentro de nuestros corazones y almas, y ayudarnos a averiguar la posición de las cosas dentro de nosotros. Permítanme darles algunos ejemplos de cómo funciona esto.

Una de las más profundas composiciones musicales de todos los tiempos es el Cuarteto para el Fin de los Tiempos escrita por el compositor francés Olivier Messiaen en 1940. Messiaen tenía 31 años cuando Francia entró en la guerra contra la Alemania nazi. Fue capturado por los alemanes en junio de 1940 y encarcelado en un campo de prisioneros de guerra.

Tuvo la suerte de encontrar un guardia agradable que le dio papel y un lugar para componer, y la suerte de tener colegas músicos en el campamento, un violonchelista, un violinista y un clarinetista. Messiaen escribió su cuarteto con estos músicos específicos en mente. Se interpretó en enero de 1941 para cuatro mil prisioneros y guardias en el campo de prisioneros. Hoy en día es una de las obras maestras más famosas del repertorio.

Teniendo en cuenta lo que ya hemos aprendido sobre la vida en los campos nazis, ¿por qué alguien en su sano juicio perdería el tiempo y la energía escribiendo o interpretando música? Apenas había suficiente energía en un buen día para encontrar comida y agua, para evitar una paliza, para mantenerse abrigado, para escapar de la tortura, ¿por qué alguien se molestaría con la música? Y sin embargo, incluso producida en los campos de concentración, tenemos poesía, tenemos música, tenemos arte visual; no fue sólo este fanático Messiaen; muchas, muchas personas crearon arte en esa condición. ¿Por qué? Bueno, en un lugar donde la gente sólo se concentra en la supervivencia, en las necesidades básicas, la conclusión obvia es que el arte debe ser, de alguna manera, esencial para la vida. En los campos no había dinero, ni esperanza, ni comercio, ni recreación, ni respeto básico, pero si había arte. El arte es parte de la supervivencia; el arte es parte del espíritu humano, una expresión inextinguible de lo que somos. El arte es una de las formas en que decimos: “Yo estoy vivo, y mi vida tiene sentido.”

En septiembre de 2001 yo residía en Manhattan. En la mañana del 12 de septiembre del 2001 alcanzé una nueva comprensión de mi arte y su relación con el mundo. Me senté en el piano aquella mañana a las 10 de la mañana a practicar como era mi rutina diaria; Lo hice por costumbre, sin pensar en ello. Levanté la tapa del teclado, y abrí mi música, y puse mis manos en las teclas y saqué mis manos de las teclas. Y me senté y pensé, ¿esto siquiera importa? ¿No es esto completamente irrelevante? Tocar el piano en este momento, teniendo en cuenta lo que pasó en esta ciudad ayer, parece tonto, absurdo, irreverente, sin sentido. ¿Por qué estoy aquí? ¿Qué lugar ocupa un músico en este momento en el tiempo? ¿Quién necesita un pianista en este momento? Estaba completamente perdido.

Entonces yo, junto con el resto de Nueva York, me lanzé al viaje de pasar esa semana. Yo no toqué el piano ese día, y de hecho contemplé brevemente si quería volver a tocar el piano de nuevo. Y entonces observé cómo logramos atravesar ese día.

Por lo menos en mi barrio, no tiramos al aro o jugamos Scrabble. No jugamos cartas para pasar el tiempo, no vimos televisión, no salimos de compras, menos fuimos al centro comercial. La primera actividad organizada que vi en Nueva York, en la misma noche del 11 de septiembre, fue cantar. La gente cantaba. La gente cantaba alrededor de los cuarteles de bomberos, la gente cantaba “We Shall Overcome”. Un montón de gente cantó America the Beautiful. El primer evento público organizado que recuerdo fue el Réquiem de Brahms, más tarde esa semana, en el Lincoln Center, con la Filarmónica de Nueva York. La primera expresión pública organizada de dolor, nuestra primera respuesta comunitaria a ese acontecimiento histórico, fue un concierto. Ese fue el comienzo de una sensación de que la vida podría continuar. El ejército aseguró el espacio aéreo, pero la recuperación fue liderada por las artes y la música en particular, esa misma noche.

A partir de estas dos experiencias, he llegado a comprender que la música no es parte de las “artes y el entretenimiento”, como la sección del periódico nos quieren hacer creer. No es un lujo, una cosa espléndida que financiamos a partir de lo que nos sobró de plata, no es un juguete o una diversión o un pasatiempo. La música es una necesidad básica de la supervivencia humana. La música es una de las maneras de encontrarle sentido a nuestras vidas, una de las maneras en que podemos expresar sentimientos cuando no tenemos palabras, una manera para que entendamos las cosas con el corazón cuando no podemos con nuestras mentes.

Algunos de ustedes pueden conocer la desgarradoramente hermosa Adagio para cuerdas de Samuel Barber. Si no la conoces por ese nombre, entonces alguno la conocerá como la música de fondo que acompañaba a la película Platoon de Oliver Stone, una película sobre la guerra de Vietnam. Si como sea conoces a esa pieza de música, sabes que tiene la capacidad de abrir tu corazón como una nuez; puede hacerte llorar sobre la tristeza que no sabías que tenías. La música puede deslizarse por debajo de nuestra realidad consciente para llegar a lo que realmente está pasando dentro de nosotros de la manera en que lo haría un buen terapeuta.

Muy pocos de ustedes alguna vez han estado en una boda donde no había absolutamente ninguna música. Pudo haber habído sólo un poco de música, pudo haber habido música muy mala, pero salvo muy pocas excepciones hay un poco de música. Y algo muy predecible sucede en los casamientos- la gente reprime todo tipo de emociones, y luego hay un momento musical en el que la acción de la boda se detiene y alguien canta o toca la flauta o algo. E incluso si la música es mala, aunque la calidad no sea buena, previsiblemente el 30 o el 40 por ciento de las personas que van a llorar en una boda llorar un par de momentos después que la música comienza. ¿Por qué? Los griegos. La música nos permite movernos en torno a esas grandes piezas invisibles de nosotros mismos y reorganizamos nuestro interior para que podamos expresar lo que sentimos aún cuando no podemos hablar de ello. ¿Te imaginas ver Indiana Jones o Superman o Star Wars con el diálogo, pero sin música? ¿Qué pasa con la música apareciendo en el momento justo en ET para que todos los blandengues en el público empiezan a llorar exactamente en al mismo tiempo? Te garantizo que si pasas la película sin la música, no ocurriría lo mismo. Los griegos. La música es la comprensión de la relación entre los objetos internos e invisibles.

Te voy a dar un ejemplo más, la historia del concierto más importante de mi vida. Debo decirles que he tocado poco menos de mil conciertos en mi vida hasta ahora. He tocado en lugares que yo pensaba que eran importantes. Me gusta tocar en el Carnegie Hall; He disfrutado tocando en París; me hizo muy feliz de complacer a los críticos en San Petersburgo. He tocado con gente que pensaba que eran importantes; críticos de la música de los principales periódicos, jefes de estado extranjeros. El concierto más importante de toda mi vida tuvo lugar en un hogar de ancianos en una pequeña ciudad hace unos años.

Estaba tocando con un muy querido amigo mío que es violinista. Comenzamos, como hacemos a menudo, con la Sonata de Aaron Copland, que fue escrita durante la Segunda Guerra Mundial y dedicada a un joven amigo de Copland, un joven piloto que fue derribado durante la guerra. Ahora hablamos a menudo a nuestras audiencias sobre las piezas que vamos a tocar en lugar de proporcionarles un programa por escrito con las historias. Pero en este caso, porque comenzamos el concierto con esta pieza, decidimos hablar de la pieza más tarde en el programa y salir a tocar la música sin ninguna explicación.

A mitad de la pieza, un anciano sentado en una silla de ruedas en la parte delantera de la sala de conciertos comenzó a llorar. Este hombre, a quien más tarde conocí, era claramente un soldado, incluso a sus 70 años, estaba claro por su cabello, mandíbula cuadrada y comportamiento general que había pasado una buena parte de su vida en el ejército. Me pareció un poco extraño que alguien se conmoviera hasta las lágrimas por ese movimiento particular de esa pieza en particular, pero no era la primera vez que he oído llorar en un concierto y continuamos con el concierto y terminamos la pieza .

Cuando salimos a tocar la siguiente pieza en el programa, decidimos hablar de la primera y segunda piezas, y describimos las circunstancias en que la pieza de Copland fue escrita y mencionamos su dedicación a un piloto derribado. El hombre en el frente de la audiencia estaba tan perturbado que tuvo que abandonar el auditorio. Honestamente pensé que no volvería a verlo, pero vino al backstage después, con lágrimas y todo, para explicarnos.

Lo que nos dijo fue lo siguiente:. “Durante la Segunda Guerra Mundial era piloto, estaba en una situación de combate aéreo donde uno de los aviones de mi equipo fue alcanzado, vi a mi amigo expulsarse de la cabina, y observé su paracaídas abierto, pero los aviones japoneses que nos habían atacado regresaron y ametrallaron las cuerdas del paracaídas con el fin de separar el paracaídas del piloto, y vi a mi amigo caer lejos en el océano, y me di cuenta que estaba perdido. No he pensado en esto por muchos años, pero durante esa primera pieza musical que tocaron, este recuerdo regresó a mí tan vívidamente que era como si estuviera reviviéndolo. Yo no entendía por qué estaba ocurriendo, por qué ahora, pero luego, cuando explicaron que esta pieza musical fue escrita para conmemorar un piloto perdido, fue más de lo que pude aguantar. ¿De qué manera la música hace eso? ¿Cómo se encuentran esos sentimientos y esos recuerdos en mí? ”

Acuérdense de los griegos: la música es el estudio de las relaciones invisibles entre los objetos internos. El concierto en la residencia de ancianos fue la obra más importante que he hecho. Para mí tocar para este viejo soldado y ayudarle a conectarse, de alguna manera, con Aaron Copland, y con sus recuerdos de sus amigos perdidos, para ayudarle a recordar y llorar a su amigo, este es mi trabajo. Esto es por qué es importante la música.

Lo que sigue es parte de la charla que les daré a estudiantes de primer año de este año, cuando les dé la bienvenida dentro de unos días. La responsabilidad que les adjudicaré a su hijos e hijas es la siguiente:

“Si nosotros fuéramos una escuela de medicina, y ustedes estuvieran aquí como estudiantes de medicina practicando apendectomías, se tomaría su trabajo muy en serio, ya que me imagino que alguna noche a las 2 a.m. alguien va a caer en su sala de emergencia y van a tener que salvar su vida. Bueno, mis amigos, algún día a las 8 pm alguien va a entrar en su sala de conciertos trayendo consigo una mente confundida, un corazón que se siente abrumado, un alma que está cansada. La chance de que salga del concierto entero de nuevo dependerá en parte de lo bien que hagan su arte.

No estan aquí para convertirse en animadores, y no tienen que venderse. La verdad es que no tienes nada que vender; ser músico no se trata de ofrecer un producto, como la venta de autos usados. Yo no soy un animador; Estoy mucho más cerca de ser un paramédico, un bombero, un trabajador de rescate. Están aquí para convertirse en una especie de terapeuta para el alma humana, una versión espiritual de un quiropráctico, un fisioterapeuta, una persona que trabaja con nuestro interior para ver si se puede alinear las cosas, a ver si podemos entrar en armonía con nosotros mismos y estar sanos, felices y bien.

Francamente, señoras y señores, espero que ustedes no sólo dominen la música; Espero que ustedes salven el planeta. Si hay en un futuro una ola de bienestar en este planeta, de armonía, de paz, de poner fin a la guerra, de la comprensión mutua, la igualdad, la equidad, no espero que venga de un gobierno, una fuerza militar o una corporación. Yo ya ni siquiera espero que venga de las religiones del mundo, que en conjunto parecen habernos traído tanta guerra como paz. Si hay un futuro de paz de la humanidad, si ha de haber un entendimiento de cómo estas cosas internas invisibles deben armonizar, imagino que vendrá de los artistas, porque eso es lo que nosotros hacemos. Al igual que en el campo de concentración y la noche del 9/11, los artistas son los que podrían ser capaces de ayudarnos con nuestras vidas internas e invisibles”.