Diario Itinerante de un Navío Compartido


…Cuánto tienes que caminar por esta senda…

Escrito el 25 de noviembre de 2013.


“…Mi abuela fue una persona maravillosa. Me enseñó a jugar al Monopoly. Ella entendió que el quid de la cuestión era adquirir. Acumulaba todo lo que podía y, finalmente, se convertía en la dueña del tablero. Y entonces, siempre me decía lo mismo. Ella solía mirarme y decía: “Un día aprenderás a jugar a este […]

“…Mi abuela fue una persona maravillosa. Me enseñó a jugar al Monopoly. Ella entendió que el quid de la cuestión era adquirir. Acumulaba todo lo que podía y, finalmente, se convertía en la dueña del tablero. Y entonces, siempre me decía lo mismo. Ella solía mirarme y decía: “Un día aprenderás a jugar a este juego.” Un verano, jugué al Monopoly casi todos los días, todo el día. Y ese verano aprendí a jugar al juego. Y comprendí que la única manera de ganar es tener una dedicación total a la adquisición. Comprendí que el dinero y las posesiones… ésa es la manera de seguir ganando. Y, al final de ese verano, yo ya era más despiadado que mi abuela. . De tener que hacerlo, estaba dispuesto a deformar las reglas para ganar ese juego. Y me senté con ella a jugar ese otoño. Le quité todo lo que tenía. La vi entregar su último dólar y retirarse totalmente derrotada. Pero aún le quedaba una cosa más que enseñarme. Entonces me dijo: “Ahora todo vuelve a la caja. Todas esas casas y hoteles. Todos los ferrocarriles y empresas de servicios públicos… Todas esas propiedades y todo ese maravilloso dinero… Ahora todo vuelve a la caja. Nada de eso era realmente tuyo. Te entusiasmaste mucho por un tiempo. Pero esto estaba aquí mucho antes de que te sentaras al tablero y estará aquí después de que te hayas ido: los jugadores vienen y van. Casas y automóviles… Títulos y ropas… Incluso tu cuerpo.” Porque el hecho es que todo lo que consiga, consuma y acumule va a ir a parar nuevamente a la caja y lo voy a perder todo. Así que debes preguntarte cuando finalmente consigas el ascenso definitivo, cuando hayas hecho la adquisición definitiva, cuando compres la vivienda definitiva, cuando tengas suficiente seguridad financiera y hayas subido la escalera del éxito hasta el peldaño más alto que puedas alcanzar… y la emoción desaparezca (que desaparecerá) ¿entonces qué? ¿Cuánto tienes que caminar por esta senda antes de que veas adónde conduce? Sin duda comprendes que nunca será suficiente. Así que debes preguntarte: ¿Qué importa?…”

Extracto de Zeitgeist: Moving Forward (2011)